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domingo, 4 de enero de 2009



Mis zapatos vacíos,
tus abarcas desiertas.
Mis zapatos vacíos,
llenos solo de esperas…

Las abarcas mojadas,
del rocío en la tierra.
Los zapatos y abarcas,
solo llenos, de penas…

Los Reyes de este mundo,
hicieron mil promesas
pero nuestros, zapatos,
no entraban en sus cuentas.

En otros cielos dicen,
que volaron cometas...
pero mis zapatitos,
quedaron sin muñecas.

Tus abarcas, mojadas,
y manchadas de tierra,
también quedaron solas,
vacías... y desiertas.

Más, si un gran Dios existe,
haciendo cosas buenas,
zapatitos y abarcas,
los llenará de estrellas.

Enero,2007
Recordando a Miguel Hernández y a un poeta que pidió a Dios que llenase mis zapatos de estrellas el 5-1-43.


lunes, 12 de mayo de 2008




Venid seres pequeños, amigos invisibles,
hoy vuelvo a ser la niña,
que en otro tiempo fui.
Quiero volver al mundo,
que me dió la gran fuerza
y quiero que vosotros
me ayudéis a partir.

Este mundo escondido
que algunos ya conocen
-hecho para los niños
que no pueden dormir-
encierra entre sus bosques
de árboles gigantes,
misterios que desvelan,
muchos seres pequeños;
al cuidar de los sueños,
de los niños de aquí.

Quiero ser como entonces,
otra vez la más niña…
Quiero hablar con vosotros,
aunque se rían de mí.
Quiero ver en la noche
los senderos de plata
que llevan a la fuente
de las aguas sin fin.

Ver como las ondinas
con sus peines de oro,
alisan sus cabellos,
que la luna tiñó.
Y entre juegos y risas
con sus cuerpos de agua
mezclarse con las fuentes,
al cobijo del sol.

Volver a acariciar,
cada flor del camino,
buscando a aquellos gnomos,
que me hicieron feliz…
Cuando sola, en mi mundo
me contaban historias
y cerraban mis ojos
para hacerme dormir.

Cuantas noches vinieron
a jugar en mi cama,
en aquel dormitorio
que no tenía fin.
Y en cuantas ocasiones
me hicieron un regalo
que luego en la mañana,
a mí, me hacía feliz.

En los días de sol
buscaba mariposas,
para mí, las más bellas
hadas de aquel lugar.
Y cogía sus alas
con mis torpes deditos,
intentando que ellas
me pudieran hablar.


Hoy todavía veo,
sus alas de colores
y mis dedos cubiertos
con un polvo de sol.
Sus ojos en los míos
diciéndome asustadas
-Si nos dejas marchar...
cumpliremos tus sueños
y te haremos volar.

Pasó el tiempo y con él
se cambiaron los sueños,
pero los duendes siempre,
tuvieron su lugar.
Y para que supiera,
que allí estaban ellos,
escondían mis cosas,
para poder jugar.

Y este mundo pequeño
se fue haciendo invisible
porque otros pequeños,
llegaron sin tardar.
Y se fueron con ellos
al lugar de los sueños,
y yo me hice mayor
y no volví a soñar.

Pero soy otra vez
la niña, que fui entonces.
Quiero volver a estar
con vosotros allí,
subir por los colores,
del arco que me distéis,
y siendo otra vez niña,
volver a ser feliz.

viernes, 9 de mayo de 2008

¡Ay, mi niña, pequeña!
de amor y miedo,
se llenaron tus noches,
de terciopelo.

Con futuros de muerte,
te amamantaron,
y tus sueños de niña
envenenaron.

Que pena de los sueños
de mi pequeña,
te arrebataron duendes,
hadas y estrellas…

Pobrecita pequeña,
pronto aprendiste,
que el dolor fortalece
a quien resiste.

Y blandiendo banderas
y religiones,
hicieron aún más fuertes
tus convicciones.

¡Ay!, niña de los miedos
si no los vences,
te ganaran -por siempre-
los que te pierden.

lunes, 5 de mayo de 2008



Mi vida es un mirador,
todo hecho de cristales,
me separan de la gente,
y solo puedo mirarles.

Oigo sus gritos, sus juegos,
sus risas, sus veleidades.
Más no puedo reír con ellos,
¡me separan los cristales!

Siempre he mirado la vida,
con deseo, en la ventana,
mi palacio de cristal,
fue cárcel férrea y dorada.

Y sigo viendo la vida,
feliz desde mi atalaya,
sin mezclarme con la gente,
que veo cada mañana.

Sin comprender sus desvíos
sin comprender sus miradas,
y envidiando muchas veces,
sus risas alegres, sanas…